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¡Descubre tus derechos en la excedencia voluntaria laboral!

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    La vida laboral está llena de vicisitudes y en ocasiones nos encontramos en un punto en el que jugamos con la idea de dejarlo todo y reflexionar sobre nuestra vida. Es en ese momento en el que nos planteamos si podríamos tomar un rumbo personal y/o profesional distinto, dedicarnos a otra cosa o simplemente vivir unos meses o años dedicados a otros asuntos.

    En este mundo en el que nos encontramos, ¿nos podemos permitir pensar seriamente en la posibilidad de tomarnos una excedencia voluntaria sin retribución alguna? Seguro que en más de una ocasión has jugado con esa idea y te has dado vueltas sobre la posibilidad. En este artículo, quiero incidir en una serie de puntos importantes a considerar si estás pensando en solicitar una excedencia voluntaria.

    ¿Qué es una excedencia voluntaria?

    La excedencia voluntaria es una solicitud que puede hacer un trabajador que tenga una antigüedad mínima de un año en la empresa. Durante la duración de la excedencia, queda suspendida la relación laboral y el trabajador no tiene derecho a percibir una retribución, aunque sí se computará como antigüedad.

    Es importante tener en cuenta que siempre se debe solicitar la excedencia voluntaria por escrito, con una antelación mínima de 15 días, indicando la fecha de inicio y la duración. La empresa debe contestar aceptando o rechazando la excedencia, y si no hay respuesta, se considerará como un abandono voluntario. En caso de que la empresa acepte expresamente la excedencia, no tendremos que reclamar el reconocimiento de este derecho ante los Tribunales.

    Duración y reincorporación

    La duración mínima de una excedencia voluntaria es de 4 meses y la máxima es de 5 años, según establece el Estatuto de los Trabajadores. Una vez transcurrido el periodo que hemos solicitado de excedencia, es necesario pedir formalmente la reincorporación al puesto de trabajo.

    Es importante tener en cuenta que, al solicitar la reincorporación, tenemos derecho preferente a ocupar un puesto similar o de la misma categoría que haya quedado vacante en la empresa. Esta es la principal diferencia entre una excedencia voluntaria y una excedencia forzosa o una excedencia por cuidado de familiares o hijos menores, en las que se reserva el puesto de trabajo.

    Problemas y soluciones

    En definitiva, el problema con este tipo de excedencia es que, al examinar la reserva del puesto, nos encontramos en un limbo laboral con la relación suspendida y sin posibilidades de cobrar el desempleo si no hemos trabajado en otra empresa del sector o si incurrimos en competencia desleal. En caso de despido, podemos solicitar una prestación por desempleo, pero solo podremos cobrarla si nos reincorporamos a la empresa al finalizar el periodo de excedencia.

    Si el empresario, una vez recibida la solicitud de reincorporación, la ignora y no nos demuestra que el puesto ha quedado vacante o ha procedido a contratar a otra persona, podemos reclamar el reconocimiento de este derecho. Incluso podemos demandar por despido si el empresario nos comunica expresamente su negativa a reincorporarnos a la empresa.

    En resumen, el problema con este tipo de excedencia es que, al examinar la reserva del puesto, nos encontramos en un limbo laboral con la relación suspendida y sin posibilidades de cobrar el desempleo si no hemos trabajado en otra empresa del sector o si incurrimos en competencia desleal. En caso de despido, podemos solicitar una prestación por desempleo, pero solo podremos cobrarla si nos reincorporamos a la empresa al finalizar el periodo de excedencia.

    Si quieres saber más sobre tus derechos en la excedencia voluntaria laboral, te invito a visitar los siguientes enlaces:

    Recuerda que es importante informarse adecuadamente antes de tomar cualquier decisión relacionada con tu vida laboral. ¡No dudes en consultar a expertos y conocer tus derechos!