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Trabajadores en excedencia: ¿una ventaja o un derecho para volver?

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    Cuando un trabajador decide tomar una excedencia, ya sea por motivos personales o para cuidar de un hijo o familiar, existen diferentes condiciones que determinan si podrá volver a su empresa o no. En el caso de una excedencia voluntaria "normal", el regreso está condicionado a la existencia de una vacante en la empresa. Sin embargo, en el caso de una excedencia por cuidado de hijo o familiar, el regreso es incondicionado.

    Es importante destacar que muchos trabajadores desconocen este derecho a volver a su empresa una vez finalizada la excedencia, y las empresas aprovechan esta falta de conocimiento para negar la reincorporación e incluso ofrecer una indemnización por despido. En este artículo, explicaremos un supuesto caso para entender mejor esta situación.

    Imaginemos a Perico, quien decide pedir una excedencia voluntaria de un año. Está cansado de su empresa y quiere aprovechar una oferta de empleo o dedicarse a estudiar. En teoría, si la empresa acepta su solicitud de excedencia voluntaria, debería justificarla y, en caso de despido, este sería considerado improcedente, sin importar si al trabajador le viene bien o no.

    Cuando Perico solicita su reincorporación al finalizar la excedencia, siguiendo el preaviso indicado en el convenio, la empresa le responde que no hay una vacante adecuada para él. Perico se encuentra en una situación que podríamos llamar "expectante", ya que la empresa tiene la obligación incondicionada de ofrecerle la readmisión cuando se produzca una vacante adecuada.

    Esta obligación se mantiene indefinidamente, es decir, Perico puede repetir su solicitud de readmisión en cualquier momento. Sin embargo, según Paco, del taller de asesoría Pepe, y Manolo, de la empresa de miles de empleados y departamentos de RR.HH., esta obligación es indefinida "pa'siempre", es decir, aunque pasen años, la empresa sigue teniendo la obligación de readmitir a Perico siempre y cuando exista una vacante.

    Pasadas semanas, meses o incluso años, Perico decide solicitar nuevamente su readmisión, pero la empresa vuelve a denegarla alegando falta de vacante. En este caso, Perico puede demandar a la empresa, y será la empresa la que tenga que probar que no ha habido una vacante adecuada en todos esos años. En general, la empresa tendría que demostrar que Perico solicitó la readmisión y que no ha habido contrataciones o transformaciones de contratos temporales a indefinidos en puestos similares. Esto es prácticamente increíble en la mayoría de los casos, como recuerdan Paco y Manolo, ya que muchas empresas utilizan contratos temporales de forma fraudulenta.

    Es importante que Perico, en este caso, solicite la demanda en el juzgado y requiera al SEPE, la Seguridad Social y la empresa que aporten un listado de los contratos de los últimos años.

    Si Perico gana la demanda, la sentencia condenaría a la empresa a readmitirlo. Probablemente, a la empresa no le importaría mucho la sentencia, ya que le habría salido mal la jugada a Perico al pedir la readmisión después de tanto tiempo. Sin embargo, la empresa tendría que pagarle los salarios de todos esos años en concepto de indemnización. ¿Imaginas cobrar 3 años de salario? ¿O incluso 10 años? Este sería el tope de indemnizaciones por despido, y la empresa solo podría descontar los salarios que pudiera probar que Perico ha cobrado en otro empleo. Es similar a los salarios de tramitación en el caso de una readmisión por despido nulo.

    Para rematar la faena, Perico podría dimitir al reincorporarse y cobrar la indemnización. Perico no es tonto y sabrá que es una buena idea quedarse si ha sacado algunos cuartos mientras esperaba.

    Todo esto viene a cuento de una reciente sentencia en un caso real en el que un trabajador cobró la forma de 100.000€ al marcharse y forzar la readmisión mediante demanda. Según Paco y Manolo, en el taller y la barra, muchos empresarios y empresaurios se verán mal al descubrir esta forma de proceder, considerada un truco ilegal e ilegítimo y un fraude a la ley por parte del trabajador. Pero no, el trabajador solo se limita a pedir la readmisión, que es su derecho, y al fondo del asunto, que son las vacantes en las excedencias. La ilegalidad e ilegitimidad está en la empresa que niega la readmisión al trabajador mintiendo sobre la ilegalidad como causa para evitar la indemnización.

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