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Tribunal Supremo dictamina la obligatoriedad de la readmisión de un trabajador despedido

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    El Tribunal Supremo ha reiterado su doctrina sobre el ofrecimiento de readmisión llevado a cabo por la empresa tras el despido de un trabajador. Según el Alto Tribunal, "el ofrecimiento de readmisión llevado a cabo por la empresa y que restablece el contrato extinguido, en caso de rechazo por parte del trabajador, constituye una dimisión, una oferta de actuación preprocesal o de conciliación extrajudicial antes de que se presente la demanda".

    Por lo tanto, es necesario que la empresa despida al trabajador y posteriormente decida si lo readmite en su plantilla. La reincorporación o readmisión del trabajador únicamente surtirá efectos si el empleado acepta volver a la compañía y si existe un acuerdo de readmisión entre ambas partes.

    Pero, ¿puede la empresa retractarse del despido? Es importante saber que el despido de un trabajador es un proceso autónomo que surte efectos de manera inmediata una vez llevado a cabo, es decir, el despido rompe el vínculo contractual existente entre la empresa y el trabajador. En consecuencia, la retractación empresarial no resulta legalmente posible sin el consentimiento de ambas partes para rehacer la contratación laboral.

    En otras palabras, la empresa solo puede retractarse del despido efectuado si obtiene el consentimiento del trabajador y ambas partes acuerdan la readmisión. Si no se obtiene el consentimiento del trabajador, la readmisión por voluntad unilateral de la empresa tendría un vicio de consentimiento, regulado por los artículos 1261 y 2162 del Código Civil. En muchos casos, el trabajador suele negarse al ofrecimiento, lo que lleva a las empresas a optar por volver a despedir al trabajador bajo la figura del despido disciplinario por faltas de asistencia, fruto del asesoramiento legal.

    Entonces, la respuesta a la pregunta que encabeza el título es clara: la empresa puede optar por readmitir al trabajador por voluntad propia y con el expreso acuerdo de ambas partes.

    Pero, ¿puede el trabajador negarse a la readmisión? A continuación, la pregunta se repite: ¿puede el trabajador negarse a la readmisión ofrecida por la empresa? La respuesta es sí. La negativa del trabajador a la reincorporación supone su dimisión. En este sentido, el Tribunal Supremo dispone lo siguiente: "una vez producido el despido, cabe una decisión unilateral empresarial posterior de ofrecimiento de readmisión para restablecer el vínculo contractual, que se considera roto o inexistente. La negativa del trabajador en este caso supone su dimisión. Por tanto, es legítimo el interés del trabajador en obtener la satisfacción de una acción de despido oportuno con título judicial".

    Además, es preciso destacar que, en caso de rechazo del ofrecimiento de reincorporación por parte del trabajador, este tiene derecho a solicitar el desempleo siempre y cuando haya cotizado al menos 360 días.

    Pero si el trabajador niega la readmisión, ¿puede demandar por despido? La respuesta vuelve a ser sí. El derecho a la tutela judicial efectiva, regulado en el artículo 24 de la Constitución Española, confiere el ejercicio de este derecho a quien tenga un interés legítimo. Por lo tanto, si la demanda por despido interpuesta por el trabajador resultara plenamente legítima y se cumplieran los requisitos, el demandante puede obtener una sentencia que califique la extinción contractual como nula o improcedente.

    En caso de negativa del trabajador a la readmisión, el procedimiento de despido presenta diferencias frente a un despido convencional. Es decir, el trabajador tiene derecho a interponer una demanda por despido y acudir a la vía judicial laboral para obtener una sentencia que califique la extinción contractual como nula o improcedente, independientemente del ofrecimiento de readmisión empresarial, la conciliación en el Servicio de Mediación, Conciliación y Arbitraje (SMAC) o el acto de juicio.

    ¿Qué ocurre si el trabajador niega la readmisión después de una sentencia? Si ya hay una sentencia que ha declarado el despido nulo y la empresa ha optado por la readmisión del trabajador o la declaración de improcedencia, la jurisprudencia determina que la negativa del trabajador a la readmisión después de una sentencia judicial conlleva la pérdida del derecho a los salarios de tramitación y se considera un abandono del puesto de trabajo.

    Para cobrar los salarios de tramitación, el trabajador debe haber trabajado desde la fecha de despido hasta la notificación de la sentencia. Por lo tanto, se recomienda que el trabajador se reincorpore a su puesto de trabajo tras un requerimiento formal por parte de la empresa como consecuencia del fallo de la sentencia de despido.

    Solo en casos de mobbing o acoso laboral se permite la negativa del trabajador a la readmisión con el derecho al abono de los salarios de tramitación y la indemnización por despido improcedente.

    ¿Cuáles son las consecuencias de la readmisión del trabajador? Es importante saber que la readmisión del trabajador conlleva una serie de consecuencias tanto para el trabajador como para la empresa.

    En primer lugar, la empresa deberá abonar los salarios dejados de percibir desde la fecha del despido hasta la notificación de la sentencia, conocidos como salarios de tramitación. Además, la empresa o empresario deberá solicitar el alta en la Seguridad Social desde la fecha del despido y cotizar a la Seguridad Social durante el periodo correspondiente.

    La problemática surge en el cobro de la prestación por desempleo por parte del trabajador. En este caso, la cantidad percibida por el trabajador en concepto de prestación por desempleo se considerará indebida y será causa ajena a la empresa, que está encargada de ingresar al Servicio Público Estatal de Empleo (SPEE) la prestación neta abonada al trabajador. Sin embargo, la empresa restará la cantidad abonada por el SPEE del montante de los salarios de tramitación pendientes de abono. El inconveniente surge si la cuantía percibida por la prestación por desempleo supera los salarios de tramitación, en cuyo caso la diferencia del cobro indebido será reclamada al trabajador.

    En resumen, el Tribunal Supremo ha dictaminado que la empresa tiene la obligación de readmitir a un trabajador despedido en caso de que este acepte la oferta de reincorporación. Sin embargo, el trabajador tiene el derecho de negarse a la readmisión, lo que supondría su dimisión. En caso de negativa del trabajador, este tiene la opción de demandar por despido y acudir a la vía judicial laboral para obtener una sentencia que califique la extinción contractual como nula o improcedente. La readmisión del trabajador conlleva consecuencias tanto para el trabajador como para la empresa, incluyendo el pago de salarios de tramitación y la problemática en el cobro de la prestación por desempleo.

    Para más información sobre el despido nulo y cómo proteger tus derechos laborales, puedes visitar los siguientes enlaces: